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FECHA DE PUBLICACIÓN: 21/08/2026

Por DiSí Operaciones

Las Pymes sostienen la economía mexicana, pero el sistema financiero formal las deja fuera. Qué opciones reales existen hoy

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Hay una contradicción en el corazón de la economía mexicana que pocas veces se nombra con la claridad que merece. Las Pymes y las personas físicas con actividad empresarial representan el 99.8% de los negocios del país, generan el 70% del empleo formal y aportan el 52% del Producto Interno Bruto. Son, en términos prácticos, el tejido que sostiene la economía, el empleo y el ingreso de millones de familias mexicanas.

Sin embargo, solo el 23% de esas empresas tiene acceso a financiamiento formal. El restante 77% opera sin crédito bancario, sin líneas de liquidez institucionales y sin los instrumentos financieros que le permitirían crecer más rápido, resistir mejor los imprevistos y aprovechar las oportunidades que se presentan.

La penetración del crédito empresarial en México se ubica entre el 15% y el 20%, muy por debajo de economías comparables como Chile, con 31%, y Brasil, con 27%. Esa brecha no es solo un dato estadístico: es la realidad financiera diaria de cientos de miles de empresarios mexicanos que operan con recursos propios, con financiamiento informal y con el freno constante de no tener capital disponible cuando más lo necesitan.

En este artículo te explicamos por qué existe esa brecha, qué consecuencias tiene para los negocios que quedan fuera del sistema financiero formal y qué opciones reales y concretas existen hoy para acceder a liquidez sin depender de la banca tradicional.


Por qué el sistema bancario deja fuera a la mayoría de las Pymes

La exclusión de las Pymes del sistema financiero formal no es el resultado de decisiones arbitrarias ni de mala voluntad de las instituciones bancarias, sino de una estructura de evaluación de riesgo diseñada para un perfil de empresa que la mayoría de las Pymes simplemente no cumple, especialmente en sus etapas más importantes de desarrollo.

Los bancos comerciales en México operan con criterios de aprobación que favorecen de forma sistemática a las empresas más grandes, más antiguas y con más documentación formal disponible. Cuatro barreras en particular explican la mayor parte de las negativas que enfrentan las Pymes:

  • La garantía inmobiliaria: alrededor del 40% de las Pymes son rechazadas por la banca tradicional por no contar con una garantía inmobiliaria que respalde el crédito. Para una empresa que opera en un local rentado, que no tiene bienes inmuebles propios o cuyo dueño no quiere arriesgar su patrimonio personal, este requisito es una barrera infranqueable.
  • La antigüedad mínima: la mayoría de los bancos exigen entre 1 y 3 años de operación formal y documentada antes de considerar cualquier solicitud de crédito. Las empresas en etapas tempranas, que son precisamente las que más necesitan capital para consolidarse, quedan automáticamente excluidas.
  • La documentación financiera completa: estados financieros auditados, declaraciones fiscales de varios años o estados de cuenta que reflejen claramente los ingresos del negocio. Para un negocio que no lleva contabilidad formal o que tiene informalidad parcial en sus ingresos, reunir esa documentación es un obstáculo que puede tomar meses resolver.
  • La concentración del crédito en grandes corporaciones: el 80% del crédito empresarial en México se concentra en las grandes corporaciones. Los bancos destinan la mayor parte de su capacidad crediticia a los clientes que les generan mayor volumen con menor costo operativo de evaluación, lo que deja a las Pymes compitiendo por una fracción pequeña de la oferta crediticia disponible.

El resultado de esa estructura es una paradoja que los empresarios conocen bien: los negocios que más necesitan acceso a capital para crecer son exactamente los que más dificultades tienen para obtenerlo a través del sistema bancario tradicional.


El costo real de operar sin financiamiento formal

El 77% de las Pymes opera sin acceso a financiamiento formal, pero eso no significa que no lo necesiten. Significa que obtienen ese capital de otras formas, casi siempre más caras, más riesgosas y menos eficientes que las opciones del sistema financiero formal. Esas formas alternativas tienen un costo que pocas veces se calcula con precisión, pero que se siente en la operación diaria de miles de negocios mexicanos:

  • Financiamiento informal a tasas muy altas: prestamistas no regulados, tandas empresariales o créditos de proveedores con condiciones desfavorables pueden tener tasas implícitas que superan el 60% o el 80% anual, muy por encima de lo que cualquier producto de financiamiento formal costaría para el mismo propósito.
  • Tarjetas de crédito personales usadas para el negocio: una práctica extendida entre dueños de Pymes y PFAE que mezcla patrimonio personal y empresarial genera deuda cara y dificulta la construcción de un historial crediticio empresarial independiente.
  • Crecimiento más lento: un negocio que solo puede crecer al ritmo de sus utilidades reinvertidas tarda significativamente más tiempo en alcanzar el tamaño que podría tener si combinara reinversión con financiamiento estratégico. Esa diferencia en velocidad de crecimiento es una desventaja competitiva real frente a empresas que sí tienen acceso a capital.
  • Oportunidades perdidas sistemáticamente: pedidos grandes que no se pueden surtir por falta de inventario, temporadas altas que no se pueden aprovechar por ausencia de capital, descuentos de proveedores que no se pueden tomar porque el dinero no está disponible en el momento correcto.
  • Vulnerabilidad ante imprevistos: sin colchón financiero ni acceso a crédito de emergencia en condiciones razonables, cualquier interrupción inesperada en el flujo de caja puede convertirse en una crisis que amenaza la continuidad del negocio.

Si una Pyme se cae, se cae una nómina, una cadena de proveedores y, muchas veces, el ingreso de familias completas. La exclusión financiera de las Pymes no es un problema abstracto de inclusión: es un freno estructural al crecimiento económico y al bienestar de millones de personas.


Por qué México está por debajo de sus pares en penetración crediticia

Que México tenga una penetración del crédito empresarial de entre el 15% y el 20%, mientras Chile llega al 31% y Brasil al 27%, no es coincidencia. Es el resultado de factores estructurales que se han acumulado durante décadas y que explican por qué la brecha entre la importancia económica de las Pymes y su acceso al capital es tan pronunciada en México.

Entre esos factores destacan la alta concentración bancaria, la informalidad parcial de una parte significativa de la actividad económica, la ausencia histórica de productos financieros diseñados específicamente para el ciclo operativo de las Pymes y la falta de educación financiera empresarial que permita a los dueños de negocios construir el perfil crediticio necesario para acceder al sistema formal.

Cerrar esa brecha no depende de un solo actor ni de una sola medida. Depende de que las instituciones financieras desarrollen productos más accesibles, de que los empresarios construyan perfiles crediticios más sólidos y de que el ecosistema de proveedores especializados de liquidez crezca y se consolide como una alternativa real y accesible para los negocios que el sistema bancario tradicional no alcanza.


Qué opciones reales existen hoy para las Pymes y PFAEs, fuera de la banca tradicional

El sistema financiero mexicano no se limita a los bancos comerciales. Existe un ecosistema creciente de instituciones y proveedores especializados que ofrecen instrumentos de liquidez con criterios de evaluación más adaptados a la realidad de las Pymes y las PFAEs. Estas son las opciones más relevantes disponibles hoy:

Crédito simple

Los proveedores especializados de liquidez ofrecen crédito simple con procesos de evaluación más ágiles y criterios más flexibles que la banca tradicional. En lugar de exigir garantías inmobiliarias y años de historial crediticio formal, evalúan el flujo real de caja del negocio, los movimientos bancarios, las facturas emitidas y la actividad comercial verificable.

El crédito simple DiSí es el instrumento más directo para financiar una necesidad puntual con monto definido: compra de inventario, adquisición de equipo, capital para un proyecto específico o cualquier inversión con retorno claro y proyectable. Con cuotas fijas y plazo definido desde el inicio, te permite planificar el repago con certeza y sin sorpresas en el camino.

Crédito revolvente

El crédito revolvente DiSí es la herramienta más eficiente para gestionar la liquidez operativa de forma permanente. Funciona como un colchón financiero disponible de forma continua: se aprueba un límite máximo, dispones de él cuando el negocio lo necesita y pagas intereses únicamente sobre el monto usado y por el tiempo que lo usas. Cuando liquidas lo dispuesto, tu línea se repone automáticamente.

Para Pymes y PFAE con flujo de caja variable o estacional, con necesidades de liquidez recurrentes o con ciclos de cobro más largos que los ciclos de pago, el crédito revolvente DiSí elimina la necesidad de tramitar un nuevo crédito cada vez que surge una necesidad y aporta el capital disponible cuando lo necesitas.

Factoraje electrónico

El factoraje electrónico DiSí es el instrumento más directamente diseñado para resolver el problema de liquidez más común en las Pymes que venden a crédito: el desfase entre el momento en que emiten la factura y el momento en que el cliente paga.

El proceso convierte las facturas pendientes de cobro en efectivo inmediato sin necesidad de esperar al vencimiento y sin generar deuda nueva en el balance del negocio. DiSí adelanta el valor de las facturas emitidas y cobra cuando se cumple la fecha de vencimiento acordada. Para proveedoras de grandes empresas con ciclos de pago de 30, 60, 90 días o más, el factoraje electrónico DiSí puede transformar completamente la ecuación de liquidez sin cambiar la relación comercial con tu cliente.


Cómo pasar del 77% al 23%: los pasos concretos

Integrarse al grupo de Pymes y PFAEs no es un proceso tan largo ni tan complicado como muchos empresarios asumen. Estos son los pasos más concretos e impactantes para mejorar el perfil financiero de tu negocio, incrementar su legibilidad financiera y abrirle el acceso al sistema financiero formal:

  • Formaliza tu actividad y mantén tu RFC al corriente: el acceso al financiamiento formal comienza con la formalidad fiscal. Registro Federal de Contribuyentes activo, declaraciones al día y constancia de situación fiscal vigente son los requisitos mínimos no negociables para cualquier producto de crédito formal en México.
  • Abre y usa una cuenta bancaria exclusiva para el negocio: todos los ingresos comerciales deben entrar por esa cuenta y todos los gastos operativos deben salir de ella. Tres a seis meses de estados de cuenta limpios y coherentes con la actividad declarada son la evidencia más directa de la realidad financiera de tu negocio para cualquier evaluador de crédito.
  • Factura de forma regular y ordenada: cada factura emitida construye historial fiscal y demuestra la actividad real del negocio. La informalidad parcial limita el monto al que puedes acceder.
  • Consulta y construye tu historial crediticio: revisa tu reporte en el Buró de Crédito, resuelve cualquier adeudo o controversia pendiente e inicia la construcción de historial crediticio con productos pequeños pagados puntualmente. El historial crediticio es la reputación financiera del negocio y se construye pago a pago, con consistencia.

El 77% no es un destino: es un punto de partida

Que hoy el 77% de las Pymes mexicanas opere sin financiamiento formal no significa que esa sea su situación permanente ni inevitable. Significa que hay una brecha enorme entre el potencial del sector y su acceso actual al capital, y que cerrar esa brecha es posible con información, preparación y el proveedor de liquidez correcto.

Cada Pyme o PFAE que da los pasos para formalizarse, ordenar sus finanzas y construir su perfil crediticio está cerrando esa brecha desde adentro. Cada vez que un negocio accede a su primer crédito formal, lo paga puntualmente y construye el historial que le abre puertas más grandes, demuestra que el problema no es la capacidad de las Pymes para manejar el financiamiento. El problema es que el sistema no había encontrado la forma de verlas con claridad. Y eso está cambiando.

Las Pymes y las PFAEs sostienen la economía mexicana. Lo que necesitan es un sistema financiero que las sostenga a ellas y ese sistema ya existe.


En DiSí somos proveedores de liquidez para Pymes y PFAEs. Integramos crédito simple, crédito revolvente y factoraje electrónico en tu línea de liquidez empresarial DiSí con criterios adaptados a la realidad de los negocios que el sistema bancario tradicional aún no cubre. ¡Solicítala aquí!

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